Fiesta de la chacra

La fiesta de la chacra en el departamento de Canelones reúne a miles de personas de todo el Santoral y más allá. En el primer día de la tan esperada primavera, el humo de los fogones se mezcla con el aroma a pan casero y el calor del sol, mientras una procesión interminable de reposeras busca la sombra. Poco a poco, casi como en una coreografía, estas se van posicionando frente al escenario central, donde el público espera a los cantores y cantoras, los aplausos y el inevitable gesto de sacudir las migas de los pasteles de dulce de membrillo. Entre mate y mate, cabezas cubiertas con gorras, sombreros, pañuelos, repasadores y cualquier cosa que sirva de protección contra el sol, dibujan un paisaje que evoca un tiempo chacarero que parece resistir al paso de los años. En ese ambiente, las charlas fluyen con la misma naturalidad que las tradiciones, tejiendo un tapiz de costumbres compartidas A lo, lejos el eco de un saludo me llama la atención. Dos personas intercambian palabras que revelan una complicidad simple y cotidiana: —¿Che, y no trajiste sombrero? —¡Paaa, no... voy a ver si encuentro uno! Y ahí, entre risas, voces y el aroma de los fogones, la fiesta cobra sentido. Es mucho más que una celebración: es una postal viva, una memoria que respira y se renueva, año tras año, en cada rincón de la chacra. 

2024